"Se veía buena persona". "Venía recomendado". "Solo necesitaba una oportunidad".
Ningún conflicto de arrendamiento empieza con un incumplimiento. Empieza con una decisión tomada por confianza.
Cuando esa confianza se convierte en falta de pago, daños al inmueble o incumplimiento contractual, muchos propietarios descubren lo mismo: recuperar su patrimonio por la vía judicial hoy toma más tiempo y cuesta más que hace algunos años. Para cuando el conflicto llega a tribunales, el problema ya creció.
Cuando el juicio deja de ser una solución rápida.
La entrada en vigor del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares buscó homologar los procesos en todo el país. En la práctica, sin embargo, los asuntos de arrendamiento conviven hoy con:
Audiencias diferidas o suspendidas.
Saturación operativa en los juzgados.
La
transición —todavía en curva de adopción— a expedientes y audiencias digitales.
Mayor incertidumbre en los tiempos de resolución.
Para quien necesita recuperar un inmueble, cada mes de retraso es pérdida económica y desgaste patrimonial.
La visión de quien litiga estos casos todos los días.
Para el propietario, un juicio de arrendamiento es una situación excepcional. Para el abogado litigante, es trabajo cotidiano. Conversamos con uno de los litigantes de KRI Legal Property sobre cómo ha cambiado el panorama en tribunales.
¿Los juicios de arrendamiento realmente están tardando más que hace algunos años?
Sí. La implementación del Código Nacional y los ajustes derivados de la reforma judicial han generado presión sobre los tiempos procesales. Procedimientos que por diseño deberían resolverse con agilidad hoy pueden demorar incluso en algo tan básico como la admisión de la demanda.
¿Cuál es el error más común en los propietarios que enfrentan un juicio?
No haber hecho un análisis de riesgos previo a su inquilino. Se sigue confiando en la buena fe de las personas, cuando hoy existen medios preventivos y lícitos para evaluar a un candidato antes de entregar el inmueble. La prevención dejó de ser un lujo, hoy sin duda es una necesidad.
¿Qué impacto ha tenido el Código Nacional en este tipo de asuntos?
Significativo. En la Ciudad de México, buena parte de la etapa postulatoria se desahoga ya de forma virtual. La curva de adopción tecnológica y la carga de trabajo de los juzgados han alargado los tiempos de un juicio que, por su naturaleza, debería ser de los más ágiles.
¿Es posible identificar señales de riesgo antes de firmar?
Por supuesto. Existen herramientas como un análisis de riesgo y la contratación de una póliza jurídica. En primera instancia, el análisis de riesgo te ayuda a identificar los posibles riesgos a los cuales estará sujeto un arrendamiento mostrando como resultado la viabilidad del prospecto inquilino para rentar el inmueble y, con la póliza jurídica cuentas con la intervención de un equipo de abogados en caso de que se llegue a materializar cualquier riesgo inherente al arrendamiento.
Un solo consejo antes de rentar.
Precaución sobre a quién se renta. Por falta de un análisis previo, muchos propietarios siguen confiando de más. Prevenir el riesgo antes de entregar el inmueble a través de un análisis serio y confiable de la persona vale más que cualquier estrategia posterior en el juzgado.
El problema empieza mucho antes del juicio.
Muchos propietarios creen que el riesgo aparece cuando el inquilino deja de pagar. La realidad es que el riesgo nace antes: cuando no se investiga al candidato, cuando se ignoran señales de alerta, cuando se firma sin evaluar vulnerabilidades o cuando se confía únicamente en una buena impresión o en una investigación sin metodología.
Para cuando el asunto llega al juzgado, suele ser demasiado tarde para corregir esas decisiones.
Prevenir está bien. Hacerlo conforme a la ley, mejor.
Aquí hay un matiz que pocos consideran y que marca la diferencia entre una metodología profesional y “googlear” a un inquilino: investigar a un prospecto implica tratar datos personales.
Hacerlo sin aviso de privacidad, sin consentimiento o con criterios de descarte mal definidos no sólo es poco confiable; puede exponer al propietario a responsabilidad en materia de protección de datos o, peor aún, a un reclamo por discriminación.
Por eso un análisis de riesgo profesional no consiste en acumular
información, sino en obtener la información correcta, con método y dentro del
marco legal. Esa es, precisamente, la razón para hacerlo con un abogado y no
por cuenta propia.
Prevención como ventaja estratégica.
En KRI Legal Property partimos de una premisa: la mejor protección patrimonial no comienza en el litigio, comienza con un análisis de riesgo que te permita determinar si una persona es candidata a rentar un inmueble.
Por ello desarrollamos nuestro Análisis de Riesgo en Arrendamiento, una metodología que identifica factores de riesgo antes de formalizar la operación, diseñado bajo un pensamiento basado en riesgo, de conformidad con las normas internacionales ISO 31,000, ISO 31,010, e ISO 37,003.
Conviene ser claros en algo: ningún análisis elimina por completo el riesgo de incumplimiento. Lo que hace es reducirlo, darte mejor información para decidir y, si el conflicto llega de todos modos, colocarte en una posición jurídica más sólida.
Conclusión
Hoy, confiar en que un juicio resolverá un conflicto de arrendamiento es una apuesta cada vez más cara. La estrategia que sigue funcionando es la misma de siempre: identificar los riesgos antes de que se conviertan en problemas.
Cuando se trata de proteger tu patrimonio inmobiliario, la pregunta ya no es cuánto costará el juicio. La pregunta correcta es: ¿Qué pudiste haber hecho para evitarlo?
Si estás por rentar un inmueble,
este es el momento de actuar.
Agenda
una evaluación con KRI Legal Property y conoce, en una sesión, los principales
factores de riesgo de tu operación antes de firmar. Proteger tu patrimonio
cuesta menos —y toma menos tiempo— que recuperarlo.
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